Para los que hemos tenido la oportunidad de encontrarnos y reencontrarnos en la perspectiva de lo humano, no cabe duda alguna acerca de la importancia del autoconocimiento. Tema y discusión siempre permanente desde Nuestro Sócrates. Sin embargo, en los tiempos actuales, tal temática parece paradójica, pues creemos vivir en el mundo de las comunicaciones y resultamos estar incomunicados con nosotros mismos. Convivimos a diario con equipos que nos permiten (o hacen creer) conocer lo que pasa en muchos rincones del mundo; conversar con nuestros amigos a pesar de estar distanciados por cientos o miles de kilómetros y, sin embargo, algunas veces no sucede lo mismo cuando nos referimos a nuestros propios procesos de exploración tanto intelectuales como emocionales. Para tales procesos todavía no han sido inventadas tecnologías que nos permitan alcanzar tal nivel de efectividad, tal como sucede cuando nos comunicamos con nuestros amigos residentes en Santiago, Iquique o Sydney. Y en razó...
SOBRE EL SENTIDO DE LA VIDA Rayén Carvajal L. “Se me está haciendo la noche en la mitad de la tarde no quiero volverme sombra quiero ser luz y quedarme” (Daniel Reguera) Cuando se llega a los 50 años de edad, la propia historia -que cargamos en la memoria y en cada una de nuestras células- se encarga de hacernos saber que el límite de nuestro tiempo vital se acerca indefectiblemente. Este evento, tan concreto como lo fue en la adolescencia la conciencia de nuestras sensaciones corporales que nos abrían al deleite sexual, se presenta ahora con otro rostro pero igualmente violento e intransigente. Nuestro cuerpo ya no parece capaz de la energía que poco tiempo atrás nos empujaba al “vinito” conversado hasta la madrugada. La sensación de inmortalidad que mostrábamos en nuest...
VINO NUEVO EN ODRES NUEVOS Rayén Carvajal L. Renaciendo a los 31 (Lo Barnechea, 1987) “Aquí y ahora estoy un poco ansiosa de ser considerada. Aquí y ahora siento que me voy desencajando para después, tal vez, volver a encajarme. Aquí y ahora el aire suena a Los Beatles que dicen ‘déjalo ser’. Aquí y ahora, sin palomas, ni violines, ni metrallas alguien pisa mis pies y me agrada. Aquí y ahora Siento el contacto de otra piel en mi piel y muchas voces cantando el cumpleaños feliz. Aquí y ahora alguien está a punto de llorar y de estallar. Ojalá sea yo. Aquí y ahora sencillamente estoy y me alegro por eso” Este breve relato con semblante de poesía refleja el inicio de un nuevo camino hacia mi utopía, del cambio radical que gatilló el quiebre existencial de mi vida a los 30. La Psicología Humanística hacía recién su aparición entre los profesores chilenos a través de la figura de Patricio Varas Santander...
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